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“Las desigualdades que habrá generado la pandemia sólo se superarán con la solidaridad y la fraternidad universal”

1 de Marzo de 2021 Compartir:

 El Ateneo Universitario Sant Pacià (AUSP) ha organizado del 23 al 25 de febrero la primera parte del Congreso Internacional "Las heridas y las esperanzas de un mundo enfermo a la luz de la teología de la encarnación", que se ha dedicado a "La crisis global del coronavirus". Durante estos tres días, ocho expertos han enfocado el tema de la pandemia desde ocho ámbitos humanos y sociales: el sanitario, el económico, el geopolítico, el social, el antropológico, el medioambiental, el tecnológico y el educativo.

Uno de los objetivos del Congreso ha sido ofrecer las coordenadas en que se mueve el momento presente, caracterizado por la enfermedad del coronavirus y sus múltiples consecuencias, y por otra enfermedad, también transversal: el individualismo de personas y pueblos. También ha ayudado a comprender cómo el COVID-19 altera una globalización de signo puramente material y plantea una pregunta sobre el futuro de la humanidad: "El COVID-19 no es una anécdota, un paréntesis en la normalidad existente, sino una demostración de que nos encontramos realmente en un cambio de época", dijo el Dr. Armand Puig i Tàrrech, rector del AUSP, en la presentación del Congreso. Ante esta situación, el Dr. Puig considera que "la teología cristiana puede y debe realizar una aportación sustantiva en un momento en que, a pesar de la fatiga, se desarrollan nuevos paradigmas y se vislumbran nuevos instrumentos; estamos sólo al inicio de un proceso que llevará años. Pero lo último que debemos sentir en este momento -remarcaró- es miedo. Debemos tener esperanza”.

 

Las ocho intervenciones de los expertos

En el ámbito sanitario, el Dr. Jaume Padrós, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, explicó que con la pandemia hemos pasado de una idea de sanidad local a una sanidad global. El Dr. Padrós ha dicho que "esta crisis sanitaria y social nos ha enseñado que la salud ya no es individual o de pequeña colectividad, sino que es global; y ahora tenemos la oportunidad de situarnos en la fraternidad de todos los humanos". "Nuestra condición humana es frágil, y la peor enfermedad, cuando tengamos la pandemia controlada, es la pobreza; por tanto, la necesaria asunción de fragilidad colectiva nos llevará a salir colectivamente ", declaró.

En el ámbito económico, el Dr. Guillem López Casasnovas, de la Universidad Pompeu Fabra, ha destacado la pérdida de un 13% del PIB, que ha repercutido generando más desigualdad en la economía productiva, tanto familiar como local, mientras que sólo ha traído beneficios a unos pocos. Dijo que "el coronavirus nos fuerza a todos a una cura de humildad; devuelve el miedo, la muerte nos iguala, y no por la eternidad prometida, sino por el contagio hoy de quien pensaba que era poco más que una gripe". "Tal es la disrupción en la que vivimos que el mundo de ayer no encuentra transición en el mundo real de hoy; los valores colectivos pierden pie -incluso los valores negativos, como las guerras de las que hoy nos libramos-, para ganar el individualismo", agregó.

En el ámbito geopolítico, el ex viceministro de Exteriores de Italia, Mario Giro, ha hecho un llamamiento a encontrar alianzas en materia geopolítica, algo que considera "la clave del éxito", y ha insistido en "no despreciar el papel que juega Rusia".

En el ámbito social, el Dr. Michel Wieviorka, de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (París), dijo que la pandemia ha puesto de manifiesto la desigualdad social y cultural, y que hay que situarla en la larga historia de las epidemias para poder meditar mejor sobre la idea de que después de las pandemias llega un nuevo período histórico que nos llevará a reflexionar para vivir de otra manera. El Dr. Wieviorka ha recordado que "nadie se ha interesado por los jóvenes, y especialmente por los estudiantes, durante casi un año; se les ha ignorado", ha denunciado. El sociólogo cree que la pandemia representará un punto de inflexión a nivel social para muchas personas en Occidente.

En el ámbito antropológico, la Dra. Begoña Román Maestre, de la Universidad de Barcelona, ha explicado que "la cohesión social sólo acampa allí donde el otro es uno de los nuestros; desde ésta habrá que institucionalizar mejor el diálogo y, más allá de los votos por mayoría, impedir preferencias de mayorías contradictorias a los derechos de todos y el mal de los más desfavorecidos". "Sólo la fraternidad puede generar la lealtad a cualquier superior a uno mismo porque lo trasciende. El humanismo se caracteriza precisamente por considerar sagrado a cualquier ser humano, sea considerado hermano por ser hijo de Dios, como lo es en la tradición cristiana o, como en el socialismo utópico, porque es un hermano de la humanidad común que es un deber proteger y mejorar sus condiciones de vida en el futuro", ha matizado. "Paliar la vulnerabilidad exige crear entornos relativamente estables, capacitando a los sujetos para la gestión de los cambios y generando vínculos de confianza en una comunidad en red que no deja nunca nadie expuesto a la terrible e inhumana intemperie. Categorías como emancipación, capacidades, autonomía, comunidades, lealtad, promesas, perdón... siguen siendo las categorías para atender la vulnerabilidad y la autonomía", argumentó la antropóloga Begoña Román.

En el ámbito medioambiental, el Dr. Lluc Torcal, del Monasterio de Poblet, ha recordado que la comunidad científica hace años que denuncia lo que el Papa llama "una sola y compleja crisis socioambiental", y que también hace años que avisa que "de la posible irrupción de una pandemia consecuencia de esta crisis, a pesar de todos sus avisos a la humanidad, constata las raíces que ligan la COVID-19 con la crisis ambiental y nos avisa que, si no cambiamos el rumbo de destrucción del planeta, esto no es sino el principio de muchas otras pandemias, que añadirán un elemento más en la carrera autodestructiva de la humanidad". El Dr. Torcal ha dicho que las heridas son la crisis socioambiental, las pandemias víricas y la autodestrucción de la humanidad. La esperanza es, según el P. Lluc Torcal, "llevarnos bien con el medio ambiente, y el primer recurso que tenemos es el uso de la inteligencia". "Es muy esperanzador el nacimiento de movimientos y asociaciones como el Movimiento católico mundial por el clima, que agrupa unas 400 asociaciones católicas de todo el mundo, con casi un millón de personas afiliadas".

En el ámbito tecnológico, la Dra. Alícia Casals, de la Universidad Politécnica de Cataluña, ha explicado que "ante la prepotencia que ha imperado con el dominio de la tecnología, esta pandemia ha evidenciado como somos de débiles y dependientes de otros factores". "También la COVID-19 ha constatado como avances tecnológicos y el uso no medido de la tecnología ha podido incidir en este tipo de fenómenos que ya prácticamente vemos como superados", añadió.

Finalmente, en el ámbito educativo, el Dr. François Mabille, de la Federación Internacional de Universidades Católicas (París), ha advertido que el coronavirus "podría romper ciertas barreras universitarias en Estados Unidos, donde muchas privadas deberán rebajar sus precios".

Al final del Congreso se han organizado dos mesas de debate con preguntas filosóficas y teológicas, que se han centrado en la necesidad de volver a un discurso sobre el otro en todas sus dimensiones: desde la debilidad y la vulnerabilidad a la capacidad de establecer vínculos y renovar el tejido social. Todos los participantes han coincidido en que las muchas muertes de personas, sobre todo ancianas, durante la pandemia, constituyen un reto. Uno de los ponentes ha sido el arzobispo de Tarragona, Mons. Joan Planellas, que ha subrayado que hay una humanización nueva de la sociedad y una apuesta por la esperanza para que se supere la resignación. "Sólo así se puede concebir un futuro en paz", declaró.

 

Palabras de cierre del Dr. Armand Puig

En el cierre del Congreso, el rector del AUSP, Dr. Armand Puig, ha justificado la necesidad de hacer balance tras el primer año de pandemia, porque "ahora la naturaleza, los efectos y las perspectivas de la pandemia son más claros". "Queda claro que sin reflexión y sin grandes acuerdos no se puede salir adelante; y desear un simple retorno a la situación anterior no resuelve los problemas presentes", agregó.

"La pandemia ha mostrado la vulnerabilidad de las personas y de las regiones del planeta, al tiempo que ha puesto en evidencia la doble enfermedad de nuestro mundo: el individualismo y el poco cuidado hacia la naturaleza. El ser humano -ha continuado el Dr. Armand Puig- se erige en referente de sí mismo, sin los otros, y la pandemia muestra que esta vía no tiene salida. El cuidado del otro y el cuidado de la naturaleza van juntos. A este mundo global le corresponde una sanidad global. La crisis de la economía productiva hace necesario un planteamiento consensuado y acordado. El aumento de las desigualdades requiere que se extienda el contagio de la solidaridad y el proyecto común de la fraternidad universal".

La segunda parte del Congreso Internacional "Las heridas y las esperanzas de un mundo enfermo a la luz de la teología de la encarnación" tendrá lugar del 26 al 28 de octubre de 2021 y se centrará en el tema: "El Dios encarnado como generador de cambio en la historia humana".