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El papa Francisco apuesta firmemente por sentir a Dios en las ciudades

14 de noviembre de 2019 Compartir:

 La última jornada ha sido titulada "Dios habita en la ciudad", y han sido representados cuatro de los continentes del mundo. Los conferenciantes han hablado de globalización, cultura de la paz, diálogo interreligioso, ecumenismo y periferias, todos conceptos globales muy utilizados hoy en día y que tienen un protagonista principal: el otro. Durante los tres días, y hoy especialmente, hemos escuchado que Francisco invita en su Iglesia a salir fuera, a cruzar la zona de confort y buscar, también y sobre todo, en el otro, la presencia de Dios.

 

La globalización de la solidaridad está en marcha

La primera reflexión del día fue a cargo de Mons. Jean Mbarga, arzobispo de Yaundé (Camerún), que ha hablado de cómo la Iglesia afronta el concepto de globalización. A nivel laical, dijo, "es un término con connotaciones negativas, pero a la vez ambivalente". Hasta ahora, afirma, el concepto de globalización "ha estado ligado a la acumulación de riqueza, el crecimiento de las privatizaciones (...) Hoy, sin embargo, el Papa está haciendo como un bautismo de la globalización (...) ofreciendo una vía nueva: la solidaridad ".

Mbarga explicó que el concepto de la solidaridad está históricamente unido a la Iglesia, y que los Papas que han precedido a Francisco ya habían apostado por un mundo más justo y fraterno en el que se compartan los bienes de la humanidad. Según Mbarga, este nuevo concepto es una visión muy grande puede cambiar el mundo "si hay naciones que dan un paso atrás y aceptan que no se puede seguir negando la existencia de tanta población, dejando morir tantos pobres." Y afirma: " la globalización de la solidaridad está en marcha ".

La paz llega a través de pequeños gestos de amor

Mons. Anthony Machado, arzobispo de Vasai (India), hizo hincapié en el cómo relacionarnos con el otro: "La cultura de la paz: el espíritu de Asís". "No hay ninguna duda que los creyentes religiosos no pueden permanecer pasivos ante un mundo acosado por el odio y la violencia ", ha dicho, y ha apostado, al igual que el papa Francisco, por una cultura de la paz activa, de diálogo y de hechos. Así, Machado ha recordado: "La paz no viene sola si estamos sentados en la Iglesia, sino que llega a través de pequeños gestos de amor y de cuidado hacia los demás."

"Bajo el papado de Francisco se ha acelerado el compromiso por el diálogo con las otras religiones"

La Prof. Catherine Cornille, investigadora del Boston College, ha hablado del diálogo interreligioso en la Iglesia. En los últimos 50 años, ha dicho, "cada Papa ha contribuido al diálogo interreligioso", pero cree que ha sido bajo el papado del Francisco cuando "el compromiso por el diálogo con las otras religiones parece que se ha acelerado."

Aún así, Cornille afirma que el Papa "no ha hecho una teología sistemática propia del diálogo interreligioso", sino que lleva a cabo este diálogo "a través de acciones y respuestas a circunstancias concretas que equivalen a un conjunto coherente de actitudes y virtudes que pueden ser vistas como un modelo ejemplar para los cristianos y también por los no cristianos". Estas virtudes que el Papa refleja en los gestos, resumió, son la humildad, el compromiso, la interconexión, la empatía y la hospitalidad.

El diálogo ecuménico

El obispo de Almería, Adolfo González Montes, ha dedicado su tiempo a "El diálogo ecuménico". El ecumenismo, dijo, "recibe su impulso de estos dos hechos que determinan su naturaleza y las posibilidades que cierra el camino de los cristianos hacia la reconstrucción de la unidad visible de la Iglesia". En primer lugar, afirma, "el don divino de la fe común que el Espíritu Santo ha infundido en los cristianos y los ha llevado a el bautismo", y en segundo lugar, "el obstáculo que representa la división de los cristianos para la proclamación del Evangelio de Cristo."

Montes también ha dicho que el diálogo de la caridad entre la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica "ha contribuido de manera decisiva a solucionar prejuicios y ha propiciado un acercamiento de recíproco reconocimiento y ha contribuido, no sólo en las relaciones de católicos y ortodoxos , sino, en general entre las Iglesias y comunidades eclesiales surgidas a partir de la Reforma iniciada hace 500 años en el siglo XVI."

Construir desde las periferias

La última comunicación del congreso ha sido a cargo cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. Osoro partido de los textos del papa Francisco en Evangelii gaudiumGaudete te Exsultate e incluso de las aportaciones del documento del Sínodo de la Amazonía para extraer algunas convicciones personales. En primer lugar, Osoro cree que necesitamos abrirnos a la confianza en Dios, por lo tanto, "si nos atrevemos a llegar a las periferias, allí lo encontraremos, él ya estará", y que el Papa "nos invita como Iglesia a tener el coraje de no acomodarnos a las zonas de confort pastorales".

En segundo lugar, Osoro afirma: "definitivamente, Dios vive en la ciudad". En tercer lugar, el cardenal cree que se necesita específicamente una "teología de las periferias" para reflexionar sobre la acción de tráfico hacia estas. En cuarto lugar, que "la Iglesia de salida" es la mejor manera "de recuperar un espíritu misionero como una oportunidad para volver al Evangelio". Por último, considera que se debe cultivar la espiritualidad "de escuchar la palabra y el amor a Dios como fundamento para anunciar la Buena Nueva."

Un congreso para coger fuerzas durante el camino

El cardenal Joan Josep Omella, arzobispo de Barcelona y Gran Canciller del Ateneo Universitario Sant Pacià, concluyó el congreso con el símil del camino que el pueblo de Dios hace durante la vida: "Este congreso ha sido un momento y un lugar, un albergue para reponer fuerzas en este camino. Nos queda la mochila llena que nos llevamos. ¿Y qué nos llevamos? En primer lugar, el aprendizaje de estos días, como alimento. En segundo, un gran amor: Dios, la fuente de nuestra existencia, y un amor a el pueblo fiel (los de dentro, el Pueblo Santo de Diós, y las periferias, y especialmente a los pobres, en todas las dimensiones)."

Por último, dijo Omella, "en este camino también necesitaremos una gran misericordia -acompañar, discernir, integrarse- así como aceptar este camino y sus procesos, sin olvidar que estamos bañados con la alegría del mensaje del Evangelio. ·

Para concluir, el cardenal Omella ha invitado a los asistentes, una vez más, "a no encerrarnos en nosotros mismos, sino a salir."